lunes, 21 de mayo de 2018

VHS - Alberto Fuguet







Agarré este libro en medio de la lluvia de comentarios sobre Fuguet pésimo escritor. Y bueno, luego de leerlo concuerdo: Fuguet puede que no sea un gran escritor (quién soy yo para decirlo). Pero pasa que VHS lo disfruté mucho. Como diálogo honesto con un nerd solitario y cola que adora el cine pop sin culpa. Que comparte sus más escabrosos secretos y que en ningún momento se declara autor consumado.

Es notable cuando escribe para abajo como en poesía, diciendo cosas que perfectamente podrían estar para el lado, como todo lo demás. Cero trabajo poético. Eso me dio caleta de risa. Cacho que no es pretensión sino que quiso tal vez darle un sentido emotivo. Lo mismo me pasó con los guiños aburridos al cine arte en “velódromo” e “invierno”, las cuáles también me gustaron como propuesta –algo snob- santiaguina, legítima, íntima. Finalmente es lo mejor que hace el autor: Saber ser íntimo. Intimidar con el lector, como un amigo.

Siento que durante una época acotada Fuguet disfrutaba en un cine en Las Condes lo mismo que yo disfrutaba en un vhs mal grabado en la periferia poco después, ajustando el tracking de un cassete grabado en SP, para arrendar tres películas por el precio de una. La misma Poltergeist, el mismo Rocky, la misma the thing, los mismos goonies, el mismo cuenta conmigo. “Nunca cuando veía esas cintas con algo de culpa, me pude imaginar que algún día estas películas pudiesen considerarse canónicas. Ni menos que estaba viendo, sin darme cuenta, unos clásicos.” Te encuentras con el Fuguet que revela en VHS la misma soledad ñoña del raro. El mismo colorido y salvaje mundo interno. El mismo deseo de quebrar/salir de esa realidad. 

El Fuguet de vhs es uno más de nosotros aprendiendo, deseando hacer una buena peli, ser escritor. Un pendejo huyendo del bototo pinochetista y el antiimperialismo cuma de la universidad de Chile. Sigue perdido, como uno mismo, pero entre Chile y California.

Destaco la lectura del fenómeno Stranger Things, la maravillosa tesis sobre el tagline en el afiche de películas (time has come to tell the story) y el intento de expiar la culpa por haber escrito la nota sobre relaciones gay en cines del centro. “Era otra época, yo era otro. ¿o no?”

Raya pa’ la suma. Entonces, si finalmente disfruté leyendo VHS, ¿soy mal lector? eso lo convierte en ¿mala literatura?

domingo, 12 de noviembre de 2017

Hienas


Hace poco conocí Coquimbo físicamente y a través de estos cuentos de Eduardo Plaza descubrí la misma zona desde otra visual. Paisajes, geografías humanas en situaciones límites pero no por eso menos cotidianas.

Buen libro. Historias simples con un muy interesante manejo de los quiebres. Aunque te pillas unos finales medios Naif, el concepto vale la pena por los momentos que logra con su propia visión de la infancia nortina y de la manera sutil en que los personajes se encuentran y se tocan para luego seguir flotando, como sin gravedad hacia ninguna parte.

sábado, 28 de octubre de 2017

Desaparecer



Desaparecer es el texto que podría estar escrito por cualquier individuo de nuestra sociedad. No por su prosa catatónica y contemplativa, sino que habla de un ser genérico tranquilo y desesperado al mismo tiempo, sosteniendo su rutina al borde del abismo.

Francisco Marín hilvana una narración íntima, cercana a lo experimental, con seres / relaciones que se desvanecen en la frenética modernidad del mundo actual. Sobre este escenario que se derrumba en silencio explotan imágenes de la ciudad como retratos claroscuro de vidas que padecen de repetición crónica. Como restos de una civilización extinta, pero dentro de nosotros mismos.

Una sutil reflexión de nuestro tiempo. Recomendado 100%

miércoles, 25 de octubre de 2017

La nieta del señor Lihn



Con una simpleza estremecedora esta narración súper vinculada a la estética del cine clásico nos muestra la fragilidad de la vida, el amor, el horror. El autor practica la neutralidad total y su propia anulación de un amanera espléndida, dejándote la historia al desnudo, latente, hermosa. Se me salió la lagrimita, como mirando la vida misma.

viernes, 22 de septiembre de 2017

“Sobre homúnculos y humanoides” - Luis Hachim




La primera vez que ví a Hachim fue en un bar junto a otros escritores con los que nos juntamos esa vez. Mi primera impresión fue de un maestro Roshi, un viejo escritor al que se puede acceder (no siempre se puede en esta cloaca-inframundo litrerario) y obtuve por un intercambio fortuito un ejemplar de homúnculos y humanoides. No sabía o no pesqué el hecho de que fuera Doctor en literatura. Ese día me tomé un café y una mineral y discutí con dos autores causas que ellos no comprendieron del todo. Lo dejé sobre mi mueble, lo eché a pelear con la segunda mitad de un Dostoievsky y un ejemplar de “cuentos Latinoamericanos” que robé de cierta institución. Lo tomé una tarde de domingo que el rigor de la vida familiar (RVF) me dio una tregua y me sumergí en sus breves historias.

Me encontré cara a cara entonces con esta prosa inspiradísima, fluida, dinámica y emotiva en que el narrador externaliza su diálogo a un otro que es un amigo, el lector o un escuchante al otro lado del teléfono. Se narran lugares conocidos, cercanos, desde un instante latente, desde un punto sin retorno, haciendo de estos cuentos un legado y una reflexión de cosas olvidadas. De nuestras propias humanidades a veces inconexas con respecto al avance del tiempo.

Hay collages de voces, hay mezclas de detalles costumbristas desarrollados de forma lúdica y romántica. Hay retazos inolvidables de Chile y esa historia olvidada, de personajes que se van haciendo fantasmas a los que se les reivindica con rigor academicista pero al mismo tiempo con ese desenfado de nuestro lenguaje natural, que estoy seguro releeré, como toda obra que adquiere para mí esta característica de clásico.

Destaco el cuento “Canta nomás, Ñico” cuyas páginas me causaron esa picazón en el cuello, que sólo he sentido cuando estoy en presencia de una auténtica pieza de arte. Unique.


Tuve la oportunidad de volver a reunirme con Hachim. A pesar de que él seguía siendo ese tipo piola, ahora lo observaba, desde lejos. Entendiendo mucho mejor los silencios que hacía luego de cada risa y comentario antes del sorbo de pinot, mirando con eso que se denomina comunmente como admiración.


Hachím, Luis, 2012, Cuentos: “Sobre homúnculos y humanoides”, Santiago: librosdementira

miércoles, 19 de julio de 2017

canciones punk para señoritas autodestructivas



Cuentos rockanroleros inflamados de calle y repletos de Valpo punk. Es una literatura my diferente, muy de calle. Bien manejado el flaitismo Valpariciense sobretodo en Barrio Miseria. Pero medio monotemático pasando los tres primeros cuentos, y las referencias a la música, excesivas y a veces de más al menos para mí. A ratos parece estar viendo un tremendo thriller punga protagonizado por rockeros de culto a guata pelada.

domingo, 16 de abril de 2017

Salvatierra


Salvatierra debiera estar en el plan educativo. No por su valor literario, sino que por su testimonio, escalofriantemente cierto, del exterminio de los Salvatierra, aplastados primero por la bota militar, y luego por la indiferencia de su propio pueblo. Un valioso repaso al trayecto de la lucha en la población hasta la sumisa resignación del ciudadano actual. El autor hace una literatura como los dioses le han indicado de un mazazo en el mate: visceral, intuitiva, útil. Ni cagando me dejó indiferente. 10/10